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viernes, 16 de octubre de 2026

Economía

La dieta mediterránea ayuda a prevenir el deterioro cognitivo en adultos

Estudios recientes confirman que el consumo regular de alimentos propios de la dieta mediterránea favorece la preservación de las funciones cognitivas esenciales.

Redacción Doble Lectura
Foto: forbes.com.mx

Una reciente investigación científica ha determinado que la adherencia constante a un patrón alimentario basado en la dieta mediterránea se vincula estrechamente con un menor deterioro de las capacidades cognitivas en la población adulta. Este régimen alimenticio, caracterizado por el consumo elevado de vegetales, legumbres, granos enteros, grasas saludables como el aceite de oliva y un consumo moderado de proteínas animales, actúa como un factor protector ante el desgaste neurológico propio del envejecimiento.

La función cognitiva, que engloba habilidades críticas como la memoria, la atención sostenida, el aprendizaje, la fluidez del lenguaje y la capacidad de toma de decisiones, resulta fundamental para garantizar la autonomía personal a largo plazo. Según los especialistas en nutrición, el impacto positivo de estos nutrientes en el cerebro se debe a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, las cuales ayudan a proteger las neuronas del estrés oxidativo, un proceso que acelera el declive de las facultades mentales.

En el contexto de salud pública en México, expertos de la Secretaría de Salud y del IMSS-Bienestar subrayan que, si bien la dieta mediterránea es originaria de Europa, sus principios básicos son perfectamente adaptables a los ingredientes locales disponibles en las distintas regiones del país. La integración de productos mexicanos como el aguacate, las semillas, el nopal, los frijoles y diversos pescados de las costas nacionales permite configurar un esquema nutricional que replica los beneficios observados en los ensayos clínicos internacionales.

El equipo médico consultado sugiere que la adopción temprana de estos hábitos alimenticios es clave para fortalecer la reserva cognitiva antes de que aparezcan signos clínicos de deterioro. Además de la alimentación, se enfatiza que la salud cerebral debe complementarse con revisiones médicas periódicas y un estilo de vida activo, factores que, en conjunto, contribuyen a mejorar la calidad de vida y la independencia funcional de los adultos mayores frente a las enfermedades neurodegenerativas.

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