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viernes, 16 de octubre de 2026

Tecnología

Divergencia automotriz: México prefiere autos de combustión frente al mercado colombiano

Mientras el mercado mexicano mantiene su preferencia histórica por modelos de combustión interna, Colombia ha registrado un cambio notable en sus preferencias de consumo vehicular.

Redacción Doble Lectura
Foto: xataka.com.mx

El mercado automotriz en Latinoamérica atraviesa una etapa de contrastes significativos, donde las preferencias de los consumidores mexicanos se mantienen leales a los vehículos de combustión interna, tales como el Nissan Versa y el Chevrolet Aveo. En contraste, mercados vecinos como el colombiano han mostrado una evolución inusual al posicionar modelos eléctricos de alta gama, como los producidos por Tesla, entre los vehículos más vendidos en sus registros recientes, marcando una brecha en la adopción de nuevas tecnologías de movilidad.

En México, la adquisición de automóviles sigue fuertemente ligada a factores como la asequibilidad, la red de servicios posventa y la infraestructura de combustible disponible a lo largo de las carreteras federales. Los modelos de Nissan y Chevrolet dominan las preferencias debido a una larga trayectoria de confianza en el mercado y una logística de distribución consolidada, factores que los consumidores valoran al momento de realizar una inversión patrimonial a largo plazo.

Por el contrario, el fenómeno observado en Colombia sugiere una aceleración en la transición hacia la electromovilidad, impulsada posiblemente por incentivos gubernamentales y una infraestructura urbana que facilita la carga de unidades eléctricas en las principales metrópolis. Esta disparidad regional plantea interrogantes sobre la velocidad a la que México podría transitar hacia una adopción masiva de vehículos eléctricos, considerando el tamaño de su parque vehicular actual y las necesidades logísticas de transporte tanto urbano como de carga.

Expertos en el sector automotriz señalan que, aunque la transición energética es una tendencia global, la realidad económica de México impone condiciones particulares para la renovación de flotas. Mientras que en otros países el mercado se diversifica rápidamente, en territorio nacional la prioridad sigue siendo la disponibilidad de refacciones y el costo de mantenimiento, elementos que favorecen la permanencia de los modelos de combustión interna por encima de las alternativas eléctricas de vanguardia.

Finalmente, la industria mexicana se encuentra ante un escenario donde la oferta de vehículos debe equilibrar las metas de sostenibilidad ambiental con las realidades del poder adquisitivo de las familias. Aunque la llegada de nuevas tecnologías es constante, la consolidación de estos modelos en el mercado nacional dependerá de la expansión de las redes de carga y de políticas públicas que faciliten el acceso a opciones de movilidad eléctrica para un sector más amplio de la población.

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